Esta fría noche
recordé el aroma de tus reproches,
el sabor de tus dulces palabras,
el calor de tu respiración
en el cuello del corazón,
la brisa de tu sonrisa,
el color de tu alma,
la mano con la que tocaste mi espíritu en un instante,
los labios que con su sabor endulzó lo amargo del dolor,
el embrujo de tus ojos que a ellos con miradas me arrojó...
los abrazos de tus palabras calientan mi alma
que enamorada suspira un mundo coloreado
y con pétalos decorado,
el sol brillando sobre tu cara,
hace sentir su calor a mi espíritu desbocado...
que desde un acantilado respira aliviado
porque el alma no le has robado,
fue pasajero el encanto de tus dedos,
dejé pasar ese anhelo
porque ya no me enreda tu pelo,
no me seduce tu voz,
no me sonríe tu boca.
De esa manera loca y despierta
me libero de tus desvelos.
