Tengo que dejarte ir, aunque sea con un beso, de esos que nos dimos el primer día que nos vimos, tengo que dejar ahora este barco a la deriva, para no morir con la herida, de tu desprecio al naufragar.
Tengo que dejarte ir, y sé que voy a sufrir, pues mi amor por ti fue en exceso, pues la falta de tus besos me van a herir al no partir.
Tengo que dejar este andar, en la vida y de amar, pues en mis labios has dejado tu anis, que me embriaga hasta el fin.
Sé que viviré sin vida, con la esperanza a la deriva, y tu recuerdo hasta morir.
