Un día como cualquiera,
tan cansada de existir,
basto que la puerta abriera
para dejarme morir.
Mirándonos frente a frente
solo pasó la verdad.
Tan callado y de repente
hiciste intento de hablar.
No había más que decir…
Te esperaba tu maleta.
Tu beso quiso partir.
Apostar otra ruleta.
No había más que decir…
Te presionaba tu sombra.
Sin hablarme te entendí,
tus labios ya no me nombran.
El corte fino y prolijo
abrió en dos el corazón.
Tu mirada me lo dijo,
no hizo falta explicación.
