Hola: no te asustes, te lo pido, esto no es una broma, considérame tu amiga, pues tú y yo tenemos algo en común. Quizás te preguntes quién soy yo. No deberías preocuparte, no quiero hacerte ningún daño, al contrario, quiero hacerte una petición. No será difícil, lo prometo, pues él está a tu alcance.
¿Sabes a quien me refiero? A quien te toma de la mano, a tu novio. No te asustes querida amiga, no tengo malas intenciones. Es solo que él era mi más grande y único anhelo. Lo quiero desde que le conocí, no puedo usar la palabra amor, supongo que es porque no existe más para mí.
Él no me conoce, no lo sé, tal vez sí, pero quizás no me recuerde, bueno, lo importante ahora es que él ya no está solo, en este momento está contigo, tú, la persona que robó una parte de mi alma, pero eso ya no importa, él te eligió y yo no puedo hacer nada, solo te pido que lo quieras, que valores el amor y el cariño qué él te ofrece.
Te pido por favor que no le hagas daño, pues te ha entregado una parte de su corazón, así como un día yo se lo entregué a él, aunque nunca fue consciente de ello. No te reprocho nada y por favor no tomes esto como una amenaza pues no lo es.
Nunca me atreví a hablarle, pues me temblaba la voz y al intentar acercarme a él, las piernas no me respondían. Durante muchos días y muchos años viví cerca de él, amándolo en secreto y sin que se diera cuenta de nada. No se lo digas por favor, no quiero agachar la cabeza al pasar cerca de él, ya tengo suficiente con atormentarme con mis propios nervios. No debe saberlo, solo me conformo con saber que lo cuidaras y lo querrás.
Susúrrale al oído palabras bonitas, abrázalo fuertemente cuando se presente la ocasión, jamás permitas que se vaya enojado, llámale, escríbele poemas del alma, acaríciale la mejilla y después bésalo como si fuese la última vez.
Hazlo, por mí, pues yo nunca podré hacerlo, solo soñaré con ello. Por último, te pido por favor que jamás, jamás le rompas el corazón y si llegaras a hacerlo, entonces te lo agradeceré, suena confuso, lo sé, pero tengo mis razones. Dile adiós por mí a ese pequeño "divino", a mi pequeño y gran hombre prohibido.
