A ver, hagamos un recuento,
dejemos de lado este momento
y observemos el pasado,
sé bien que el pasado ya no existe
más quiero saber que me hiciste
para saberme tan apesadumbrado.
Primero, explícame por qué fingías
¿Acaso tú no entendías
que con tus palabras dolientes
se me escapaba la vida?
Esa misma vida que sin ti no concibo,
aunque mal me hayas herido
jamás dejaré de quererte.
¿Te das cuenta mi cielo?
Por más que al tema queramos
taparlo con un velo
tú y yo bien lo sabemos
de aquella noche imperfecta
donde empezaron los besos
a deambular por el cuarto,
más cuando la hora llegaba
de ponerle al amor un broche
no entiendo bien lo que hicimos
pero comenzaron los reproches…
Que a mi me molestaba tu pelo
que a ti mi barba de candado
y otras tantas estupideces
que en el momento inventamos,
y seguimos mintiéndonos porque sí,
agregando al camino piedras,
y aunque mil veces me hieras
de algo estoy seguro de mí…
Que no sabría cuánto,
como, ni de que forma
podría vivir sin ti.
