“Cuando la música termina,
cuando la música termina,
apaga las luces.”
Jim Morrison
¿Acaso terminó la música?
¿ya terminó el show?
¿es hora de apagar las luces, cerrar y marcharnos?
¿cerró operaciones el aeropuerto de tu corazón?
¿tengo que suspender las maniobras de despegue
y aterrizaje de la nave de mis deseos?
¿no existen pistas disponibles para mis aviones?
¿las condiciones no son propicias para realizar vuelos?
¿le tienes miedo a volar?
¿no confías en la seguridad de mi aerolínea?
¿tienes contrato de exclusividad con otra aerolínea?
No he encontrado respuesta para estas y otras preguntas
desde el día en que me negaste el permiso para despegar,
después de haber calentado motores
y de haberme asignado una pista…
y de que tuve que abortar un vuelo que parecía
sin contratiempos,
cuando estaba llegando ya a velocidad de rotación,
con el morro apuntando al cielo.
Quisiera saber si es el fin del camino;
si ya terminó la música y es hora de cerrar el show.
O si puedo esperar una nueva temporada.
O tal vez es mi compañía teatral la que ha presentado
un espectáculo deficiente y estoy despedido.
Quisiera saber.
