Entonces, me preguntó la cosa más absurda sobre el universo...
¿Me deseas?
-¿Qué?, ¿Qué si te deseo?
Yo lo que quiero es respirarte por los poros de tu piel,
poseerte y como un amante furtivo, escaparme contigo, llevarte al infinito enredando mi lengua en tu boquita inquieta...
Y si eso no es deseo, ¡ven, desnúdate y define tu concepto!
