Deseo no equivocarme, el desfortunio de nuestras almas se escondió en lo lejano de un horizonte, en el amanecer de la luna que quisiera admirar la belleza del sol...
Sin error, sugiero no sucumbir a nuestros deseos, ni a las ansias por vernos que nos asaltan en ocasiones específicas.
Si la memoria no me falla, la estadía de tu alma me genera una total calma.
Existimos y a veces, hasta nos inducimos.
Si, es así. La fuerza de tu verso me resultó excitante y sin avisarte, la caricia de mi cuerpo reclama tu asalto en mi cuerpo...
Juguemos al encuentro que de pensarlo, el corazón se ha alborotado, no dudes, salta al vacío y encuentrate conmigo.
Dejáme volar con tus caricias, escribir poesía mientras mis muslos se te entregan y a mitad de la noche, besa mis heridas.
