Ya que tú me dejaste de querer,
y que de mí nada quieres saber
desde ahora, tú para mí acabas de fallecer,
nunca más de mí habrás de saber.
Y si el destino algún día nos hace converger,
yo jamás a ti habré de conocer,
espero por tu parte seas del mismo parecer,
así me despido en este atardecer.
Uno que te amó hasta enloquecer
y su alma se rompió al desprecio de su mujer,
a la que no olvidará a pesar de querer
nada malo para ti habré de pretender.
Tan sólo que algún día la verdad puedas conocer,
y ese día por lo hecho tengas que padecer,
yo sólo deseo que la muerte me venga a recoger
aunque mi alma al fallecer, a mi cuerpo no debió dar a conocer.
Por la vida sigue su recorrer
anhelando la muerte me venga a recoger.
