Debe saber que entre más tiempo pasa y los momentos de felicidad al haberle conocido, el llanto escuchado, las dulces palabras que al oído susurramos y los fallidos encuentros de amor, se convertirán en lecciones aprendidas, en cada nueva huida, es decir, en cada triste despedida.
Porque usted y yo somos así, así de fugaces, así de incapaces, así de eternos como incompletos cuándo no nos leemos.
