Y divago de Dios, y de la nada, para luego concluir, que la nada es el bombillo, y Dios la energía que hace que ilumine.
Y divago sobre lo que es el bien, y sobre lo que es el mal, para luego comprender que son las dos puntas de una misma cuerda, vibrando cada una a diferente intensidad.
Divago de la vida y de la muerte, sintiendo que es sólo el principio y el fin de algo que se repite, buscando siempre la perfección.
Divago acerca del amor y del odio, de aquellas dos super fuerzas que todo lo unen, que todo lo separan, y siento que el fin de sus destinos, son el perdón y la unidad.
Divago sobre la verdad, sobre la mentira, y me doy cuenta, que la una sin la otra, no podrían existir, porque son la cara y la cruz, de una misma moneda.
Y divago de lo material, de lo espiritual, y me encuentro que todo aquello que tiene materia, produce sombra, más lo que es espiritual, carece de ella.
Divagando en todo y en todos, he podido ver, que vivimos dentro de: un intrincado universo mental, una maravillosa heliografía, desbordante de sensaciones y realidades.
Y por último divago de lo que será nuestro futuro, y simplemente lo veo en las estrellas y más allá...
