Era una vez un caballero,
Un caballero de armadura plateada:
Que tenía una guerra interna
Por declararse a su amada.
Ella era una dama delicada
De tez blanca y ojos turquesa,
Tenía un gran castillo
Por su título de princesa.
Cada vez que él la veía
Su corazón quemaba por dentro,
Mas sus propias inseguridades
Encarcelaban sus sentimientos.
Por fuera su armadura
Fuerte y reluciente
Lo hacía ver muy seguro
Decidido y valiente.
Sin embargo por dentro
A menudo sus temores,
Rugían y lo asustaban
Cual los más feroces dragones.
El caballero nunca peleó
por temor a lo que sucediera,
Y los dragones fueron creciendo
Volviéndose auténticas fieras.
La princesa lo quería,
Y decidió esperarlo un tiempo,
Mas el caballero indeciso
Nunca enfrentó sus tormentos.
Las semanas se hicieron meses
Y los meses se hicieron años,
Cuando el caballero se dio cuenta
Ya todo había cambiado.
La princesa se había ido,
El castillo ya había caído,
Su edad había avanzado
Y su armadura ya no tenía brillo.
Y allí quedó el caballero,
Día a día gritando,
“¿Por qué fui tan cobarde
Y no pude enfrentarlos?
¿Por qué no me di cuenta
De que solo estaba escapando?
Ahora perdí a mi amada,
La llevó el caballero dorado”
Espero que esta historia
Pueda servir para algo,
Y que aprendan de los errores
Del pobre caballero plateado.
