Me vuelves a tu antojo, me tocas sin mesura
y yo me opongo... me pongo desnuda
tienes la pizca que me hace falta, el dominio
que mi entrepierna pide, exige en su movimiento
No te considero, no me temes, no te huyo
me tomas y sin control, mi lengua se pierde
en el recorrido extremo de tus viajeras piernas
Deslumbrante coincidencia, tú mi gusto, yo tu placer
el infinito tendría que suceder ante el placer de permanecer devorando tu pecho inquieto.
Mi amor, no es la hora aún y mi corazón se enciende
como bola de fuego te prende y la humedad, no se hace esperar...
