Fuiste ese símbolo de lo que soy ahora,
intriga y orgullo de lo que haré contigo,
no dejaré de mirarte, así pasen mil horas.
Sólo que quede ciego, o tieso y erguido.
De lo mío fuiste y serás más que yo,
el resto sólo sigue y te acompaña.
Mi rostro siempre te vanaglorió,
todavía se agacha y ríe a carcajadas.
Me diste mucho y te pedí de más,
eres mi prisionera y yo también de ti.
Hasta culpa te hecho por lo que pedí,
y hoy me quejo por lo que me diste de más.
Nunca podré arrancarte fácilmente de mí,
¿para qué lo hago?, después ¿quién seré yo?
Olvido todo lo que aborrezco y amo yo de ti,
hasta aquello que sin duda, todavía quiero yo.
No eres culpable, de esa culpa que yo te echo,
pero estás padeciendo toda esa culpa por mí.
Tú siempre erguida y parada hacia adelante,
y yo todavía pidiéndote y quejándome por ti.
