La noche desfallece,
mira la luna de ojos viudos.
Galope de amazona
sobre campos rudos.
El frescor de alamedas bostezan
en la madrugada
Se inclina el reloj del gallo,
traza un panorama que augura
violetas llenas de hadas y pegasos.
Cuatro cruces se amamantan en el mudo encanto
de corceles con proezas.
Crin al viento, vigilia de la cría.
La noche es un cometa agudo
que al poeta incita.
Inspirado lumen de sueño,
Imbuido el blanco papel aún es bruma
de musas sudando
sobre vetustos campanarios.
Majestuoso nido de estelas,
la noche tiene huecos
de cálidas arterias
donde se amparan
las plumas de los poetas.
