El sol definió el horizonte,
las almas sabias crearon la naturaleza;
los ojos frágiles traspasaron su libido infinito.
Estelas y estrellas místicas,
envolvieron con su cuerpo estas palabras que radiantes flotan en tu lago húmedo y cristalino.
Vagando en medio de la tormenta,
surgió la inspiración justa,
el deseo poético sublime y oscuro,
que da vida a este fugaz escrito;
ahora suspendido en el espiral rosado de tus virginales pupilas.
