Heme aquí resistiendo las ganas de tu roce maldito,
Son tus bonitos ojos de jade llamando a mi instinto
Hay un palpitar irregular suplicando estar contigo,
Un anhelo de tu piel, tus suspiros y un beso,
Hay solo Dios sabe cuanto quiero hacer contigo,
Resistir el impulso de amarte es mi castigo divino,
Pero el tuyo es no sentir mi calor apasionado,
Ni temblar por el suave toque de mi anhelo desenfrenado,
Castigados ambos por necedad y orgullo,
Orgullo para qué si nos deja con este libido,
Si te dejaras tocar por este sentimiento,
Tuyos serían mi sueños, mi vida y este fuego,
Mientras tanto, seguiremos resistiendo, cual dementes en celo.
