Sim importar cuanto lo intente, no puedo desprenderme.
Sin hacer valer mi libertad, quiero y permanezco cautivo.
Son las calles, una palabra, un olor, los verdugos de mi tranquilidad.
¿Será que nada de lo hecho fue suficiente?
¿Será que al pasado añoramos y siempre lo haremos?
Un minuto perdido, todo una vida detrás aparenta.
Ansiedad efusiva tras la nota de una canción, del recuerdo de una sonrisa perdida, del momento aquel de placer infinito.
Por un instante, convencido estuve de ese rostro, del supuesto porvenir, de ti.
