Duele
-el olvido que miente-
y sepultan así mi nombre en tus labios
que son como sombras sobre tu silencio.
Son llagas de ausencia
y de toda promesa que un día mutilaste
y que se extravían en el inmenso océano
de tu pensamiento.
Dejas
sombrías auroras
ávidos recuerdos que jamás han muerto
y que, enmudecidos visten horizontes
lejos,
muy lejos de estas letras,
de estos besos
de estos labios que un día
te besaron
y hoy, rotos quedan,
en grietas desiertas
por aquel paraje
en la lejanía
de tu pensamiento.
