Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca al poder… te lleva a la felicidad. Más poder no da más felicidad sino más dependencia. Más placer no constituye más felicidad. Más vivir para los sentidos hace que pierdas el sentido. La felicidad es un camino hacia el sentido, un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior. Tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti. La felicidad parte de la atención que es el uso fundamental de la conciencia. Cuando estás atento, te centras y eres dueño de ti mismo y de tu potencial. Cuando estás atento, generas un láser con tu propia consciencia y ahí habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando estás atento, construyes un espacio interior que te conecta con el infinito. Cuando estás atento, construyes el instante y en ese instante eres eterno. Cuando estás atento, te reconoces a ti mismo y vuelves a nacer de ti mismo, siendo el parto y el partero; eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.
Colaboración de Mandrade
Chile
