Como decirte que pierdo el aliento con tu mirada, que me estoy volviendo adicto a tus caricias y tus besos, besos que aceleran mis latidos. Latidos que bombean tu nombre a todo mi cuerpo. Te amo desde que puse mi corazón en tus manos, desde el día en que te infiltraste en mis sueños y mis pensamientos, robándote cada segundo y partícula de mi vida asiéndolos cada día tuyos, en un silencio profundo, lleno de ilusiones, de suspiros, sueños y de tu sonrisa.
Silencio que se ha vuelto cómplice de amor. Mi único amigo que sabe los deseos más profundos de mi alma, y lo mucho que te quiero y deseo, así como las ansias de robar tu alma con un beso. Alma que le ha devuelto la vida a mi corazón desde que te vio. Vida que se regocija con la gardenia más hermosa de mi jardín, cuyos pétalos calman mi dolor y cuyo aroma eleva mis sentidos hasta el cielo, produciéndome felicidad, al saber que no necesito mirar al espacio para saber que existen las estrellas.
La estrella que ilumina día a día mío destino, destino que le grita al tiempo que quiero vivir contigo, para que este amor que nació de tu sonrisa y que va creciendo con tu cariño, sea eterno, sin tiempo ni espacio, sin pasado ni futuro, sólo presente donde estaremos sólo tú y yo.
Te amo.
Colaboración de Enual
México
