I
Dicen que cuando un amor se esfuma
como el agua entre los dedos,
no queda ya más remedio
que esperar la llegada de uno nuevo.
II
¿Es que el amor es acaso
un sentimiento circunstancial?
¿Tiene principio y tiene fin?
¿Es un momento en un espacio dado?
¿Posees el amor o él te posee?
¿Brindas amor porque lo tienes
o porque te lo dan?
¿Está en ti y alguien lo despierta
o es otro quien te lo transmite?
III
Estoy seguro de que es infinito
y definitivamente recíproco.
Tú decides cuándo expresarlo
y a veces otros te hacen decidir.
Reconoces que es verdadero
porque no es egoísta,
todo lo soporta,
sufre en silencio,
no busca lo suyo,
no vive para sí,
sino que crece cuando es para otro.
IV
Hoy pocos saben qué es el amor,
porque confunden el gusto
que es sensorial y pasajero,
con el amor que es un principio,
y como tal, es invariable.
V
Es cierto que nace a partir del gusto,
pero se convertirá en amor
solo cuando trascienda a los sentidos.
Porque el gusto solo es egoísta,
es caprichoso y saciable,
solo busca su satisfacción
y experimentar placer.
Y después de gustos
y placeres satisfechos,
solo queda una sensación de llenura.
VI
Más no obra así el amor,
mientras más se da,
más crece y se enriquece,
mientras más se recibe,
más se añora y se desea.
Él no sacia, regocija,
hace feliz al ser humano,
pero deja el anhelo
de seguir amando y ser amado.
Colaboración de Heiner Salazar
Colombia
