Me deslizo por la soberbia carretera de la duda. Sin aún encontrar un rumbo fijo, te busco entre la penumbra y el tumulto que perfora mi paciencia con bruscos y lentos caminados. La lluvia me abruma arrojando gotas colmadas de inseguridad donde un desfile de oscuros recuerdos me ciegan conduciéndome al callejón de la soledad.
Despertando de la pesadilla de la inestabilidad, lo único que me queda es imaginarme ese camino en el que me deslizo suavemente entre tus brazos.
Ese camino en el que permanezco inalterable y donde sutilmente me siento deseada por tu peculiar mirada.
¡Ese camino que sin brevedad alguna me conduzca a ti!
Colaboración de
Frida
México
