Si me preguntas qué siento, te diría que siento tanta impotencia, rabia y rencor. Mi corazón -desde hace años atrás- se ha cargado de tantos sentimientos…
Tu indiferencia me duele. Cada día quisiera morir. Ver si de tus ojos brotan lágrimas y serán realmente sinceras. Quisiera saberlo, sé que desde tu vientre ya me odiabas.
¿Para qué me hago daño? Para nada, el amor que sentía hacia ti realmente desconozco en qué se convirtió. Me volví una carga, una decepción. Nunca me has respetado, nunca te he sido útil. Lo siento madre, lo siento tanto… Perdona por tratar de ser importante, perdona por tratar de que me ames.
Algún día lo haré: me iré y no volverás a verme jamás.
Colaboración de Livais
Colombia
