No digas que no te lo advertí… Yo lo escuché muy claro en mi mente. No digas que nunca pudo ser posible… yo siempre lo supe. No digas que dije la verdad… siempre usé bien mis mentiras.
¿Cómo saber que debes parar cuando el éxtasis es adictivo? ¿Cómo reclamar cuando tú mismo has buscado el final fatal? Se quiere tanto al fuego que aunque te quemes una y otra vez no puedes dejar de tocarlo. No puedes dejar de querer sentir su voracidad. ¿Es sadismo? ¿Es locura? ¿Masoquismo?
¿Qué hay de malo en querer la perdición? La oscuridad es más tentadora que la luz, ¿qué hay de malo en querer saborearla? ¿Por qué debo querer estar bajo el resguardo de la luz cuando lo que quiero es perderme en el olvido de la oscuridad tentadora? ¿Por qué debo alejarme cuando te quiero a ti? ¿Por qué te anhelo cuando debería olvidarte? ¿Cuál es ese dulce y letal veneno que expiden tus labios al rozar los míos? Se ha vuelto mi droga favorita. No me importa que me mate lentamente, es la más dulce y placentera de las muertes que alguna vez se pudiera haber experimentado en la historia de la humanidad. Quiero que me arrebates la capacidad de pensar, quiero que me hagas sólo pensar en tu toque febril.
Arráncame la vida en un beso. Quítame el alma que es incapaz de olvidarte. Quema el recuerdo que se niega a abandonarme. Déjame vacía, hazme libre. Hazme libre de tu esencia, de tu pasión acalorada que se ha vuelto mi obsesión. Llévate contigo la electricidad palpitante que se ha encerrado en mi piel tras tu toque. Llévate la huella voraz de tus labios sobre mi piel por la que tanto me desvelo recordando. Fúndete en mí y hazme desaparecer con tu recuerdo. Llévame junto a tu fuego incandescente y haz que me queme hasta ser sólo cenizas y no poder escapar ni poder recordar tu olvido.
Aléjame de mí misma porque yo no soy capaz de alejarme de ti por completo. Dame la forma para arrancarte de mi piel y liberarme de tu abrazo, del tibio peso de tu piel sobre la mía.
¿Cómo deshacerme del fantasma de tu voz? ¿Cómo hacerlo cuando Ed lo único que despierta cada una de mis terminaciones nerviosas? Siempre supe que te anhelaba. Lo supe aunque la negación era mi más ferviente consuelo; sigue siéndolo. No puedo decir que sé qué es lo que sucede, pero tampoco sé si quiero saber. Siempre pensé que la sensación de misterio sería tentadora y extasiaste, pero nunca me figuré que sería tan agridulce.
¿Cómo puedo querer no tener nada? ¿Es acaso posible cuando estoy rozándolo con la punta de los dedos?... ¿Con cada roce de tus labios? ¿Cómo puedo querer algo cuando ya todo se ha escapado? Debí de haber sucumbido a la locura para no desear parar pero a la misma vez querer huir lejos de tu huella... Una que ha ido mermando en contorno, pero que aun así la siento presionada contra mi alma como hierro ardiente. No quiero arrepentirme, pero tampoco quiero recordar. No digas que no te lo advertí... Lo grité día y noche en mis pensamientos. No digas que nunca pudo ser posible... Tenía que pasar, pero no terminaría. No digas que dije la verdad... Nunca supiste leer entre líneas.
Colaboración de Dara Alexandria
Puerto Rico