Traté, traté de engañar a mi mente, a mi corazón, pero no pude. El tratar solamente me llenó de tristezas y amarguras, de remordimientos por no poder hacerte feliz. Sé que tú no lo comprendes por tu edad, mi Aby, pero siento que no soy nadie. Siento que te fallé como ejemplo, como familia, como madre. Me ahoga la tristeza, me ahogan mis lágrimas.
Ya no puedo seguir aguantando lo inaguantable. Tengo miedo, muchísimo, a no poder cubrir tus necesidades materiales, a ser rechazada por ti, a no poder seguir adelante sintiendo que no te permitiré crecer en una familia unida.
Perdóname mi niña hermosa, pero no es mi culpa.
Colaboración de Corazón vacío
Panamá
