La vida tiene tantos atajos para jamás tocar los caminos del dolor, ni del llamado sufrimiento.
Pero -como todo en esta vida- aunque evites el sentir dichos sentimientos, son tan predominantes en todo ser humano, que se rebajan al nivel en el que tú puedas saborear e inundarte de ellos. Es inevitable el escaparte de ellos.
Al llegar en este momento, en el que te das cuenta de que es inevitable salir, sin ser tocado por las garras del dolor, no queda nada más que seguir adelante viviendo día a día. Intentando olvidar lo que alguna vez logró hacerte caer en los brazos del dolor y poco a poco empiezas a convertirlo en un recuerdo.
Es una experiencia en la que si alguna vez logras recaer en aquellos brazos mortíferos, no sentirás con la misma intensidad esas sensaciones que alguna vez lograste vivir.
Habrás pasado por esto y lograste contemplar esas emociones, aquel temible pero indefenso sentimiento, que algunas personas tiemblan al escuchar su nombre,
y que sin dudar alguno, todo el mundo huimos de este sentimiento.
Hay que sentir el sufrimiento del dolor…
Solo el miedo es el causante de que no puedas seguir adelante...
Colaboración de Esteban Domínguez
México
