Dios hace que la vida de sea un rompecabezas: está en la mano de cada uno el poder encajar las piezas.
Para entender la razón de su propia existencia, si no tienes paciencia, fe y esperanza, en vano vivirás queriendo encontrar paz.
Tu vida no depende de Dios, sino de ti mismo. A Dios sólo le importa el amor. Dios no se equivoca, para cada uno hay un propósito.
Colaboración de Crisdan
Paraguay
