¿Por qué profesé tu amor? ¿por qué derramé en ti mis ganas de soñar? ¿por qué me engañaste creando un mundo a mi lado? te entregué mi verdad y até a tu miseria mi ser, no deseé a nadie en el mundo para mí que no fueras tú. A la luna le puse tu nombre para tenerte cubriéndome todas las noches, abracé la almohada para simular tu amor.
Creé una historia contigo, te hice escudero de mi camino y vasallo de mis luchas, caminé por todo sendero a tu lado, reclamé al áspero frío cuando osaba debilitarte, te cubrí en mi calor cuando el peso de la aflicción transformaba tu rostro y tus brazos perdían fuerzas, dibujé tu nombre en mi alma para nombrarte en mis fantasías y amé tu rostro en mi corazón como un inconsciente ama su delirio.
Me dejé seducir por tu mirada y me embelesó tu voz haciéndome cautivo a ti hasta convertirme en un extinto ser sin ti. Seguí sin objetar este sentimiento que por primera vez me envolvía en sueños que jamás los tuve y en esperanzas que jamás creí tener. ¿Qué mal he cometido? ¿cuál fue mi error? ¿Que infortunio te causé para que tu rumbo se alejara del mío? ¿Por qué desapareciste como fantasma de mis sueños, dejándome en este frío que congela hasta mi alma?
¿Acaso no me amas? ¿lo que dijiste era mentira? ¿Me amaste? De pronto siento un puñal en mi amor y una bofetada en mi alma ¡me abandonaste en este rumbo sin guía! Me dejaste en esta neblina sin poder ver que hay más allá ¿qué hago con mi historia? ¿Empiezo a crear otra? Dime ¿cómo lo hago?… Porque decidí amarte y te creí. ¡Dime que me amas, por favor! ¡miénteme por última vez! si en verdad no me amas ¡aléjate de mí mintiendo! ¡hazme creer que fue verdadero y que te alejas porque tienes que hacerlo! ¡inventa una excusa, cualquiera que sea, pero hazme creer que fue verdadero!...
Que el roce de tus labios sublimaban deseos, que tus manos me atrapaban en tu ímpetu por tenerme sólo en ti, que la vehemencia con la que rehundías tu cuerpo con el mío era amo, ¡me amaste! ¡dime que me amaste con locura! ¡miénteme, por favor! ¡aunque sea por última vez!
Es una locura, lo sé, es una locura porque no hallo razón para que me dejes en el olvido, porque me dijiste que me amabas y te creí.
Dime que me amas, y márchate mintiendo, por favor, no dañes mi alma que nada maligno te hizo, no la condenes por creerte, y porque aún quiere hacerlo.
Colaboración de Guisella
Perú
