Tengo unas noches guardadas en el corazón y en la memoria, hace rato que ya no estaban; como si algo las hubiera alejado, pero no fue así. La sorpresa que me lleve fue tan grande que no supe como reaccionar. Sólo en este preciso momento, a solas en mi cama me vino a la mente un poco de lo que se hacia en las noches sin viento, sin nubes, sin nadie en la calle. Sólo estar a tu lado era placentero. Crear pequeñas historias de nuestras vidas juntas al fin, en ese micro-momento todo podía ser posible, todo estaba a mi alcance gracias a esas pequeñas pausas en nuestro encuentro.
Sólo existían tú, la calle solitaria y vacía y yo, que como viendo y no queriendo tocar tu cabello tan raro para mí hasta ahora. Era muy hermoso ver tu silueta iluminada por la luz de los autos que la carretera, pero a la ves era místico como se mezclaban tus movimientos con esa luz que brillaba pausadamente como queriéndome robar toda tu atención. En pocas noches mi mano lograba llegar a la tuya, cada que eso ocurría era como si nunca antes lo hubiera hecho; era nuevo para mi sentir tu mano y tus dedos enlazados a los míos.
Volver a mi casa, a mi cama solitaria, era una inmensa tristeza que se atrevía a invadir mi corazón y mi mente como si estar contigo fuera mi único consuelo. Pero la oscuridad y la tristeza pasaban más tiempo a mi lado en la noche descansando para un nuevo día como una repetición del anterior; ¡si! la oscuridad y la tristeza pasaban más tiempo conmigo que tu a mi lado, pero tu amor y mi pensamiento que sólo es para ti podían darme un poco de tranquilidad. Una noche a tu lado era lo más esperado en mi día. Hace rato en esta oscura y solitaria noche, me acorde, volvió a mi mente y mi corazón que... Te amaba.
Colaboración de Antonio Soto
México
