Crees que eres especial, que los demás no te entienden y forman parte de las masas que se mueven por los mismos intereses.
Tú no eres como ellos, ves la vida desde una escala de grises.
Escuchas otro tipo de música, más melancólica y sentimental, porque quieres hundirte en tu propia miseria una y otra vez.
No les cuentas tus cosas, porque jamás te entenderían; ellos tienen otro tipo de problemas, más banales y superficiales.
Juras una y otra vez que no serás como ellos. No fumas por adicción sino por autodestrucción, porque en lo efímero de la vida hallas la belleza que sólo tú eres capaz de ver.
Ese olor que desprende el humo de cada calada, te transporta a tiempos pasados y mejores.
Tiempos irrecuperables que quedarán en tu memoria marcados con fuego.
Tiempos en los que eras libre, joven y eterna.
¿Las conversaciones más interesantes? Las que entablas contigo misma, porque tu YO interior es el único que te entiende.
Amas la soledad sobre todas las cosas pero a la vez, no te engañes, añoras la compañía de aquéllos que eran capaces de entenderte.
Más de una vez has pensado en dar el último salto y echar a volar pero sabes que hay demasiadas cuerdas que te atan. Algún día te desharás de esas cuerdas.
Eso sería jodidamente mágico.
Este escrito lo hice en un momento difícil de mi vida, en el que escribir era mi única válvula de escape. Creo que recoge a la perfección mi esencia y muestra mis anhelos y debilidades. Hay que saber leer entre líneas para hallar lo que quiero decir en realidad.
Colaboración de Thaïs
España
