Y si nos detenemos un tiempo, sí, ahí, en ese instante, cuando tus ojos vieron los míos y no sabían si escapar o solamente sonreír, porque fue como inyectar veneno a un alma pura, tus ojos me atraparon, me conquistaron y me inflamaron el corazón lleno de llamas que ardían sin control.
No sé qué fue, las casualidades son pluralidades que no sabría decir si existen o no, pero si es eso, creo que mi más caritativa casualidad han sido tus ojos, esos ojos que encienden el corazón con sólo una mirada, una mirada profunda que no necesita explorarse, porque solo viendo una vez puedes sentir lo que es estar a centímetros del sol.
Pero también es tan fría que me congela el corazón, me hace sentir escalofríos y no sé qué pensar, si seguir fugazmente retenida en ellos o dejarlos pasar y que mi corazón no esté congelado ni ardiendo, porque lo único que quiero es que tú me mires una vez y no sepas si fue el veneno que te paralizó o fueron mis ojos que te llenaron de amor.
Colaboración de Paula V.
México
