Camino entre la misma gente
todos los días y nadie me ve,
nadie me nota,
soy como una ninfa en un bosque concreto.
A veces me sienten o escuchan la voz melódica
que sale de entre mis labios
pero apenas reaccionan
y vuelven a lo suyo.
Pero hay hombres que sí saben que estoy ahí,
me miran, respiran mi perfume,
saborean mi aliento,
penetran mi piel.
A veces les odio, a veces les amo
pero la mayor parte del tiempo
me son indiferentes.
Este bosque es cada vez más frío, más inhóspito para mí.
Pero sigo aquí, caminando entre la gente,
soy una ninfa perdida
y atrapada en este frío bosque de concreto.
Colaboración de Eco
México
