Hay una lucha intensa que se debate en mi interior, un cobarde y un valiente luchan constantemente dentro de mí, el cobarde detiene mis pasos y el valiente me alienta a seguir firme hasta la meta. Que tremendo conflicto, el cobarde me confunde y trata de robarme las energías y los sueños y pero que bueno que en la parte más noble de mi alma se encuentra ese valiente que mueve mis instintos espirituales y no me deja bajar los brazos, pase lo que pase no puedo permitirme bajo ningún punto de vista bajar los brazos, aunque el cobarde me dice que me rindas, no es para vos, para que seguir si ya fracasaste. En pocas palabras no sigas que vas a perder.
Pero también hay un valiente que me dice no te detengas aunque sea grande la prueba y difícil las luchas, si crees que podes lo vas a lograr…
Yo decido si escucho al cobarde y me paralizo o escuchas la voz de ese valiente que pide que gran ímpetu que siga hacia mi objetivo. El cobarde me aflige porque no concuerda con nuestro diseño y el valiente nos fortalece porque es la sustancia exacta para salir victorioso. En esta lucha entre cobarde y valiente sobre todo se desata cuando las cosas no van bien pero depende a quien deje florecer en mi interior voy a alcanzar ese bienestar que tanto desea mi alma.
A veces el cobarde se disfraza de valiente escondido detrás del orgullo, y por qué no, de las decepciones pero sus fuerzas se acaban fácilmente porque sólo es un disfraz, pero el verdadero valiente resalta por su humildad. Este conflicto entre el cobarde y el valiente es constante viven dentro de nosotras pero la punta del ovillo esta en mi elección, yo decido si dejo que gane el cobarde o triunfe el valiente, Dios a ha puesto un espíritu de poder y dominio propio pero a veces perdemos el control agobiados por las tormentas cotidianas y tiramos la toalla.
Vamos en contra del destino que tenemos marcados y le damos mucha tregua al cobarde, decidimos lo que creemos lo mejor para nuestras vidas y no le consultamos a Dios el guía de nuestros pasos y el creador de nuestro valiente.
Dentro de nosotros hay un cobarde y un valiente uno nos detiene el otro nos motiva, son como un lobo y un cordero que nos acompañan constantemente, pero yo decido a quien darle el mayor lugar… No importa mi raza, la situación que esté pasando o mi condición social si le abro las puertas de ese valiente en mi interior existe la gran posibilidad que pueda triunfar.
Colaboración de Marysa
Argentina
