Jamás olvidaré el día en el que te conocí, cada instante que hemos compartido, todos los instantes tan maravillosos en los que hemos susurrado tantas cosas, en secreto, otras más que gritamos mil versos al viento, pasarán mil años y cada una de tus palabras seguirá grabada a fuego en mi alma. Aquella dulce esencia que respiraba, aquellas noches con el toque de dulces notas de música de estrellas llenas de melodías encantadas, el acompasado latir de dos corazones, juntos por fin. Tormentas despiadadas, incontables lágrimas, dolor, silencio, vacío y la nada; pasos que iban sin un rumbo y sin un camino, cada uno de ellos parecía darse sobre fuego, sobre el más cruel infierno.
Más hoy, el cielo es azul, cada paso sabe por sí mismo a dónde dirigirse, cada suspiro llena de dicha y alegría. Piel con piel, tus manos vuelven a envolver con su calor mis dedos fríos, tus brazos ocupan otra vez su lugar, ciñendo fuertemente su protectora esencia en torno a mi cintura. Llenándome de dicha, siendo tú, siendo yo, respirando el aire, la verdad, la luz, la vida. Quisiera negar que la ausencia haya sido por sí misma, el vínculo que hizo creer en la esperanza, madurar un cariño que creí inexistente y que sólo por existir, jamás acabaría en la nada.
Cada tormenta vive muy despierta, cada segundo se marca y se graba, todas aquellas heridas que formaron parte de mí, que mis días tornaron grises y crearon un abismo ya no son nada, la distancia y el intento del olvido anestesiaron el dolor y lo aturdieron, pero fortalecieron al amor. Un lazo tan más fino, ahora un cordón del mismo acero se volvió. Tal vez aún hay demasiados temores, sombras, pero sé que juntos las enfrentaremos, que juntos las superaremos, una por una y ellas nos harán más fuertes. Todo será real y valdrá la pena seguir luchando cada día, aun con tus miedos y mis tantas dudas. Por todo eso y más, por el futuro tan incierto, por el pasado, por el nuestro que es tan complicado, por nuestro dulce presente, aquel que compartimos día con día, cada sueño, cada lágrima, cada vuelo, ¿Sabes acaso, cuánto te quiero?
Volver a soñar y obsequiarme cada sueño, se ha convertido en la mayor alegría y dicha, ¡Romeo, Romeo! ¿Porque eres tú mi Romeo?
Colaboración de Valehi
México
