Un paso detrás del otro ese es el único camino a andar, fuera de ahí no hay sendero, no hay esperanza sólo esperar, esperar a la espera quizás sólo al andar se te olvida el destino, las penurias del camino sus ampollas, el sudor, el dolor es tu única esperanza. Un día cualquiera con suerte tus pasos se detendrán y de lo que te estuviste alejando, te espera sentado al margen y miras hacia atrás y todo lo que anduviste te llevo hasta él, sólo tuvo que esperar sentado al borde del camino, seguro estuvo de tu llegada.
Suavemente se desnudaba, dejó ver su blanca piel para tú, sólo para ti, nunca viste algo tan delicado tan cálido, te abrazaste a ella cómo un niño, su olor, su olor era, no sé cómo describirlo, a melaza, a hierba recién cortada, a sal, a siesta. Cientos antes de ti que digo cientos, millones tantos cómo estrellas reposan en sus brazos, algunos vulgares, otros culpables, deseosos, vagos, genios, mezquinos, madres, buena y mala gente se abrazaron a ella con tu mismo confort, no hubo nada especial en ti, pero que carajo importan ellos, ahora es tuya sólo para ti, eterna. Lloraste, te dejaste arrastrar vaciaste tu angustia en su cuello. ¿Y ahora qué?
Ahora nada.
Colaboración de Pitcairn
España
