Alejandra, para mí es imposible ocultar cuánto te amo. Cómo negar que me invade la alegría cuando estás frente a mí, se alteran mis sentidos al sentirte junto a mí y se despierta en mi ser una feroz ternura, que te brindo al besar palmo a palmo tu hermoso cuerpo, tratando de memorizar cada parte de ti y para dejar en ti la huella del bello sentimiento que provocas en mí, en ese recorrido embelesador llego a tus lindos y frescos labios, los beso mucho, como si jamás los hubiera probado, porque pienso, que puede ser la última vez que saboree tan preciado deleite, cada vez es más grande la emoción que siento y no me canso de besarte…
Cuando me miran tus ojos, siento el cariño que siempre ansío, porque al sentirlo se ilumina todo mi mundo y lleno de gusto busco tu alma, para juntarla con la mía y así unidos formar un sólo ser. También fusionamos nuestro aliento, como si quisiéramos darnos mucho poder, para eternizar esa entrega de afecto, de dos almas que quieren perpetuar su amor; fundidos en un efusivo y fuerte abrazo, nuestras mentes comienzan a entrar en algo parecido a la agonía, quedamos sin sentido, pero sentimos que esa aparente expiración nos llena del más hermosísimo placer y de mucha energía…
En este estado permanecemos en exquisitos momentos, de los cuales no quisiéramos salir, porque el estremecimiento que experimentamos nos produce las más bellas sensaciones y nos colma de bienestar. Quisiéramos perpetuar esos momentos, que llenan de satisfacción lo más recóndito de nuestras entrañas y nos llevan al más grande de los paroxismos que pueden experimentar dos seres, que luchan por darse lo mejor de ellos, ¡su amor! Después de tan exquisito festín de felicidad y de esa dulce entrega de nuestras esencias, el apresurado latir de nuestros corazones parece ser la música que acompaña a nuestra agitada respiración, que parece musitar un canto de gracias al cielo, por habernos permitido disfrutar del más lindo éxtasis. Nuevamente busco tu linda faz y me lleno de alegría, al ver como irradia tu mirada y tu bello rostro el encanto de haber disfrutado la ternura del amor y bendigo a la vida porque nos permitió llegar a sentir en toda su plenitud la ventura, producto de la pasión más honesta que inspiras en mi razonamiento.
Colaboración de Carlos Armando Castellanos Flores
México
