Dime que me quieres, que me amas y me deseas como la fuerza del mar que golpea las rocas, donde los matices de agua turquesas envuelven las riquezas de nuestros cuerpos cuando estallan al hacer el amor, loco de mí que trató de dibujar en la inmensidad del espacio la suavidad de tu sonrisa y me hace volar entre tus brazos para cobijar mi calma, haciéndome flotar entre las espumas del mar y el vaivén de tu corazón, dando espacio a un cansancio que me lleva a la orilla para contemplar la belleza de una ilusión creada.
Amor mío, me sumerjo en la miel de tus labios y recorro tu ser buscando la sudoración de tu cuerpo, que embriaga mis sentidos sin dar tregua a la pasión. Eres el encanto de una rosa y la sinfonía de una ilusión donde los cantos del corazón danzan en los prados y tú en medio de una luz que me hace soñar.
Hoy la vida no me da tregua y el reloj no puedo hacer que vaya más lento para disfrutar cada sueño contigo, de lo cual necesitaría más años de los que Dios tiene contemplado para mí, pero la exquisitez de tu alma me hace volar y tus besos dan la savia a mi ser. Cada momento contigo como si fuera el ultimo, en tus ojos veo la brillantes de tu pasión y la ternura de tus encantos, si a ti, tú mi mujer que cada noche duerme a mi lado y los cuerpos entrelazados el uno con el otro sin decir palabras pero cuidándonos los sueños como verdaderos guardianes de una tranquilidad que nos permita degustar la suavidad de nuestros sentimientos.
Amor mío, esposa mía, las locuras de mi mente no se entienden pero tú me las ordenas con un suspiro y me las revuelves con un beso suave y malicioso como un niño con su regalo favorito, hoy llevo un anillo en mi mano, un símbolo de amor y el amor de mi alma que envuelve nuestros corazones dice para siempre.
Esposa mías gracias por sorprenderme cada día, por la luz que entregas a mi vida y ese destello de princesa que me entregaste que es nuestra hija, te amo y te amare siempre.
Dedicado a mí esposa Daniza.
Colaboración de Félix Licuime
Chile
