El tiempo se desvela en su río de sentimientos, esos que dan un flechazo a la vida. Como un capacete, recubre los sueños, a esos que se disparatan por el mar y se esconden de la luna. Con cada paso hacia el trigal, amorrado despoja sus penas, olvida su triste pasado. Recobra fortalezas y apunta, con su mirada perdida en la distancia, al alba de un día de silencio, de un día de soledad. Las historias comienzan a centonar las partes de un viejo amor, pero desparrama en los ojos grises del invierno gotas de mar por todo el paisaje desolado, buscando una alama perdida que haya quedado atrapada en lo más profundo de la oscuridad.-
La luz que libera la enorme circunferencia madriguera, detrás de las altas montañas, se torna débil y provoca la ausencia de aquella brisa que hacia resonar su melodía en el seco maizal.-
En este lugar Las aves embrollan con su cantar a la arena que conserva en sus llagas huellas de un tiempo atrás, donde la ausencia no existía, donde el tiempo no tenía prisa.- Pero en una tarde lluviosa, de truenos y de avecillas apagadas, una sombra recorre el litoral de un arroyo y lo que llama la atención es un enorme Fez que corre con el viento, pintado de verde como el bosque. A la brisa que migraba desde el sur, le maravilló acariciarlo.
Los pequeños cristales se dispersaban en el cielo gris, y éste recobró su color más querido, el Azul. Las golondrinas vuelven a salir y vuelan más allá de la sombra del pinar.- De repente, se acerca a un árbol marchito por el invierno un individuo, sentándose sobre sus raíces que afloraban a la superficie. Este extraño silva con la mañana húmeda, mientras la corriente del río parece acompañarlo. Cuando encuentra a su gorro, cuidado por la lluvia, mira a un par de flores amarillas que emiten una aroma de armonía, sintonizando en su mente, afectado por la amnesia, viejos recuerdos. Intenta remoldar su vida, plasmando imágenes en las nubes.
Ahora surgen nuevos aromas, nuevas ilusiones, la luna está tan grande, tan llena.
Por primera vez en mucho tiempo, el paisaje recobra su aspecto, los juegos de degradé con el negro ya no aburren. A este extraño lo conocen como el Don amor que llegó a ese lugar donde la soledad jugaba y despertó a la esperanza, tan dormilona, conoció a la luz de las estrellas y se convirtió en una de ellas. Aprendió a brillar junto a la luna y le contó al futuro lo vivido, pero no completó su pasado. Manipuló la difusión de la alegría con la nieve y difundió un momento de demasiada realidad donde el fracaso no existía.
El miedo sólo mira y se marcha convencido de que fue vencido y derrocado... El día fue día y el mar apaciguó sus aguas, aumentando el estupor del engaño, que también resolvió irse.
Cuando nadie lo esperó, una mirada apareció y habló un poco más que aquellas vibraciones que produce a la voz, y mandó un beso a la vida, iluminó y guío con una compañía cálida, tan esperada. Para que más palabras si todo ya está dicho, El amor se encargó de llenar el vació que la soledad dejó, despertando con una melodía a una dulce sonrisa, de esas cargadas de un brillo especial.-
Colaboración de Vane
Argentina