Señora, quisiera compartir ese mundo de secretos ocultos, en la penumbra de la noche ir recorriendo el velo de lo desconocido; como el de un amanecer que por sí mismo forja paso a paso su propia luz en la oscuridad… Y con ello empieza a recorrer el velo de la penumbra y deja atrás todo vestigio de la oscuridad total y absoluta fría e inconmensurable, y solo queda la luz del ser amado.
Así es como quisiera estar en este momento ya que todo en este jardín me trae recuerdos gratos solo suyos, en el aire que llega a mí, lo encuentro en el sutil aroma de las hierbas, en la tierra mojada, esa tierra virgen pura en su esencia y en su ser.
Ya que hay un tiempo para vivir, reír como en un momento se puede amar y soñar y los sueños realizar. Gracias. Señora por el tiempo antes de la separación y de sufrir con resignación hay un tiempo para reflexionar y pedir al tiempo un poco de perdón.
Gracias. Señora por darme la alegría de amar y ser amado, como no temer a lo desconocido he incluso a lo absoluto, a la misma; gracias, gracias señoras por la vida fructífera sublime eterna.
Gracias por los amaneceres, he incluso por la misma muerte sublime en la vida misma… Gracias eternamente.
Gracias Señora.
De una etapa de la vida
Colaboración de
Romazyk
México
