No sé cómo expresar este sentimiento. Tal vez es el dolor o simplemente la nostalgia de saber que los días están contados, me aterra cada minuto, cada hora, cada día... cuando llega la obscuridad y tener que cerrar los ojos en los que no se si los volveré abrir, y cuando vuelvo a ver la luz ¡Doy gracias a Dios por darme la oportunidad de poder vivir! !De seguir mirando lo hermoso que él nos regaló! Pero sobre todo ver esa carita tierna, dulce que me da el aliento y el deseo de vivir, de tener un motivo para sonreír... de tocarla, abrazarla y darle ese beso de buenos días cada mañana. Todo cambia, nace en mi interior las ganas de vivir, de pedirle al Señor unos años más, hasta que ella tenga la conciencia de entender el dolor y la felicidad de la vida…
Pero sólo él tiene la última palabra, mientras tanto quiero agradecer a todas las personas que formaron parte de mi vida: a mi madre por darme la vida y por luchar para poder darme lo que pudo, te agradezco por ser mi mama. A mi abuelos que de alguna manera fueron como mis mamás, mis tíos, primos y sobrinos. A mis hermanos que tal vez por muchas razones no fuimos los más unidos pero allí estábamos cada vez que se podía. Les pido disculpas por no ser la persona que ustedes querían, siempre fui algo lejana, fría, simplemente así era yo y aunque trataba de ser diferente algo en mí me impedía. Es algo que aun no entiendo ojalá un día lo pueda comprender.
Agradecer al padre de mis hijos, porque gracias a él supe ser madre de 4 lindos seres, que por ellos aprendí a valorar el esfuerzo de mi madre y aunque no entendía por qué a mí, hoy puedo decir que tenerlos es lo más maravilloso que me sucedió simplemente.
Si Dios me diera la oportunidad de elegir en otra vida, los volvería elegir a ustedes, quiero que sepan fueron mi razón de vivir, mi alegría, pero también mi tristeza y aunque ya los mayores tienen hecha su vida, es porque así la eligieron, nunca puse mi autoridad no tuve el carácter suficiente para imponerme ante sus decisiones, ese fue mi gran error, pero en fin lo hecho, ya hecho está.
Ahora ustedes ya saben lo que es ser mamá y papá, y se darán cuenta de lo que una madre hacer por sus hijos, esa es su tarea enseñarles el buen camino de la vida. Amen a sus hijos, cuídenlos, protéjanlos, guíen su camino sin que se salgan de él, hagan que sean más que ustedes, que tengan lo que ustedes no pudieron, pero siempre por el buen camino. Les agradezco porque me dieron la dicha de conocer a esos lindos nietos, por una parte me siento dichosa de saber que ya tienen su familia. Aunque deseaba que terminaran sus estudios y tuvieran una carrera para pudieran tener un mejor empleo o mejor dicho una mejor vida para ustedes y su familia, sólo quiero que estas palabras las tomen de la mejor manera. No olviden que los amo y siempre los llevo cada día en mi mente y sobre todo viven y vivirán en mi corazón.
Ahora viene lo más difícil: saber que aún tienes una pequeñita. Y aunque sabes que tiene a personas que la quieren, desean su felicidad y que estarán al pendiente de ella, no se compara con el amor y el cuidado de mamá. Estas palabras son para mi pequeña a esa bebita que llegó a mí por alguna razón y ahora entiendo que es mi fuerza, mis ganas, mi deseo de ver la vida diferente ¡de hacer mis momentos felices! que con sólo un abrazo, el dolor poco a poco se aleja y con sus besos el dolor completamente se aleja. Mi pequeña princesa, tan pequeña a su edad todo lo ve bien, su inocencia no la hace entender del dolor y sufrimiento, que existe la maldad. Aún cree en las princesas y las hadas, en los cuentos que le invento cada noche y los capta de tal manera que al volverlo a repetir me corrige, ojalá esa inteligencia la conserve por siempre.
¡Gracias a todos! Saben que de alguna manera los amo. A mi manera pero los amo.
Y perdón si he fallado. No sé cuánto tiempo me quede pero será suficiente para mejorar y ser feliz, agradecerle a Dios hasta que llegue el día de no volver abrir los ojos.
Colaboración de Rakel
México