Mi corazón rebosa de alegría al pronunciar tu nombre,
es un regocijo interno el que se produce en mi ser
al escuchar de tus labios te amo, es una pasión desbordante
cuando tu mirada penetra mi alma y me acaricias con tu sonrisa,
has llenado los momentos más tristes, vacíos y solos con tu alegría,
con la luz que irradias, con tu parsimonia, con toda tu existencia.
Puedo darle gracias a la vida, al destino, a Dios
por haberte puesto en mi camino, por darme el privilegio
de tenerte, tal vez no a mi lado físicamente, pero sé en mi corazón,
en mi alma, en mis sueños y en mis pensamientos.
Te amo cada día más.
¡Te amo Darío Heick!
Colaboración de Alondra
Honduras
