Que más se puede decir, que más se puede hacer. La vida es así, para sufrir sólo hay que querer. Y para querer es más inmenso sentir. Más llana y nula la obsesión del saber; no se vive sin querer ni se quiere sin sentir.
Desamor, desaliento y descontento. Aferrarse a la realidad de cada día. Y a la agonía de cada mañana.