La elegancia detona en tu majestuosa anatomía
seducción al borde de la locura
adoración hacia lo inalcanzable
amor malgastado, pero bien invertido
amaneceres infinitos al regazo de la soledad
crepúsculos interminables de agonía y melancolía
y ahí estas regalando fragmentos de amor
a seres desconocidos
vacíos de sentimientos
sin razón alguna para vivir
sólo momentos de lascivia descarriada y excesos
satisfacen la felicidad de aquellos y la tuya misma
y aun así día a día decido olvidarlo todo
si me das el tiempo que merezco, no el que me quieras dar
porque creo en ti
pero tú no confías en mí, porque ni si quiera me conoces
