La quería, la adoraba, la amaba e idolatraba.
Pero no funcionó y ella me rechazó.
Ahora solo escribo, escribo lo que pudo ser,
lo que pudo suceder,
lo que yo soñé.
Pero no me alejé y seguía ahí para ella.
Viéndole sonreír, viéndole amar.
Al final ella lloró, lloró y lloró.
Y estuve ahí, ella me quería ahí.
Y al final yo solo dije
"Pase lo que pase, estaré siempre para ti"
Ella sonrió y ahí me di cuenta que ella nunca me amaría, que nunca me aceptaría.
Así que también le sonreí y me prometí dejarla de querer, idolatrar y amar.
Que estúpido fui, porque no pude hacerlo y sigo ahí, siempre ahí para ella.
Aunque me duele imaginar que algún día ella me amará a mi.
