Es indispensable fomentar una cultura literaria, para elevar a la calidad de los versos. Soy un inoficioso poeta ¡Solo me remunera el corazón! Sé que es una deliciosa locura el escribir versos. Soy un errante analfabeto de los vocablos, un extraño ignorante del asterisco sexual. Me mato intentando descubrir como los pájaros, la última línea del horizonte. Intento atrapar tus imágenes con comas, puntos, mayúsculas y signos de puntuación absurdos y silenciosos. Evoco los recuerdos de los paisajes campesinos, del realismo impresionista de las pinceladas, que dejan una espesa estela de polvo por el alma; como el cielo azul que se desvanece entre la bruma de un día de mercado en un pueblito de provincia o la naturaleza muerta que se idolatra, dentro del costumbrismo religioso de los templos.
